Catí se situa en un valle entre montañas impresionantes, y disfruta de un enclave que pasa de unos paisajes a otros con preciosos rincones naturales y espacios singulares, que ofrecen al viajero múltiples posibilidades, tanto a pie, en bicicleta o a caballo. Las plantaciones de encinas productoras de trufa en los valles, la exhuberancia de la naturaleza en el conjunto de l'Avellà, o los escarpados senderos y riscos de las montañas que lo rodean, en cuyas cimas las vistas abarcan hasta la línea del mar, son todo un desafio para amantes de la naturaleza de montaña, de las aves, o de los viajes fotográficos, por los contrastes que ofrece.