Patrimonio

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La comarca de Alt Maestrat, en el interior de la provincia de Castellón, esconde cientos de secretos y misterios. Las actuales calles y callejuelas que cruzan los municipios que lo componen ya fueron recorridas hace cientos de años por caballeros y nobles.

Sus montañas, y las cuevas que en ellas encontramos, fueron hace miles de años lugar de cobijo de los primeros hombres y mujeres que habitaron en la Península. Tal es así, que uno de los asentamientos prehistóricos más reconocido a nivel internacional se encuentra precisamente aquí, en el Parque Cultural de la Valltorta-Gassulla, declarado Bien de Interés Cultural, que alberga yacimientos de pinturas rupestres que forman parte del Arco Mediterraneo de la Península Ibérica, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco.

Enmarcados por un paisaje extraordinario, las cuevas y abrigos visitables con pinturas rupestres son un antiguo y rico patrimonio, de un gran valor arquitectónico, etnológico y arqueológico. La Cueva Remígia, situada entre Benassal y Ares del Maestrat esconde entre sus muros cerca de 750 pinturas rupestres con 7.000 años de antigüedad. El Abric de Centelles, en Albocàsser, muestra al visitante más de 300 figuras de un tamaño superior a la mayor parte de las encontradas en otros espacios del  Parque Cultural Vallorta-Gasulla. Las cuevas y abrigos, entre las que destacan las dels Civils o dels Cavalls, visitables desde el Museo de la Valltorta, en Tírig, con figuras humanas representadas por el arquetípico arquero, animales y escenas de caza de diferente índole, conforman el grueso del tesoro artístico-prehistórico del Alt Maestrat.

 En los restos de la España del medievo, en nuestra comarca, destaca el municipio de Culla, uno de los pueblos más bonitos de España. Culla fue asentamiento musulmán hasta la Reconquista, cuando pasó a formar parte de la Corona de Aragón y, posteriormente, a la Orden del Temple a quien le fue vendida. La presencia de los caballeros templarios en el municipio está llena de leyendas y misterios y, sobre ellos, se asientan muchas de las edificaciones que actualmente podemos visitar, y que se recrea cada año en la representación Culla Templaria. Sin embargo, el elemento más representativo de Culla y que envuelve a varios municipios de la comarca es su castillo. La espectacular fortaleza árabe era conocida por su importancia estratégica en el territorio y, por ello, durante siglos fue el centro de la Setena de Culla, una agrupación de localidades que englobaba a las actuales Culla, Benassal, Atzeneta, Vistabella, Vilar de Canes, La Torre d’En Besora y Benafigos.

Las construcciones medievales, pertenecientes a los siglos XIII, XIV y XV tienen un gran peso en el conjunto arquitectónico del Maestrazgo de Castellón. Cuidadas y restauradas para su visita y disfrute se encuentran diferentes edificaciones en cualquiera de sus municipios  Recorrer sus calles es sinónimo de pasear sobre nuestra historia, ya que difícil se hace encontrar una esquina en la que no quede algún resto medieval.

Una visita a Benassal sin visitar el Castillo de la Mola, el Museo Arqueológico del Alt Maestrat, el Museo de la Vida Rural o el Forn de Dalt sería un viaje incompleto. En Culla su nucleo medieval nos lleva hasta el castillo por callejuelas llenas de encanto, con baldosas en sus calles que esconden dichos de antaño. También es interesante la visita al Molí de l’Orde, o a la Masía Mezquita,  para conocer cómo vivían nuestros antepasados. Antes de llegar a Albocàsser encontramos el ermitorio y la hospedería de Sant Pau, donde las grisallas pintadas en sus paredes nos muestran un pasado ligado al mundo cátaro y las leyendas; una vez adentrados en el núcleo histórico, la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, la ermita dels Sant Joans o los lavaderos son visita obligada. En Catí, su esplendoroso pasado ligado al comercio de la lana ha dejado numerosas huellas en los blasones de las casas, o las ricas pinturas de su iglesia y de la ermita de la Virgen de l'Avellà, conocida como "La Capilla Sixtina del Maestrat".  No nos olvidamos de los preciosos pueblos, con fuertes vínculos con el pasado rural, como Vilar de Canes y sus miradores, La Serratella y su paisaje espectacular, La Torre d'en Besora, o Tírig, un lugar donde se para el tiempo. Las casas y calles mantienen intactos los trazados medievales haciendo de cada momento una experiencia única.

Mientras que estos municipios esconden en sus cascos urbanos e históricos retazos de cultura, sus bosques encierran algunos de los últimos rincones de flora mediterránea más hermosos y mejor conservados de la Comunitat Valenciana. El Barranc dels Horts, perteneciente a la Fundación Caixa Castelló, conserva intacto el esplendor de los bosques de carrascas y robles. Benassal nos deleita con el manantial de sus famosas aguas, y con el Bosque del Rivet, 16 hectáreas de roble mediterráneo que han sobrevivido al paso del tiempo y la deforestación. Un gran árbol nos da la bienvenida a Culla. La Carrasca milenaria nos deja perplejos por su gran envergadura y, se cuenta, que bajo su frondosa copa se refugiaban un pelotón de soldados durante las Guerras Carlistas. No podemos olvidanos de Sant Pau, en Albocàsser, con su espectacular prado natural, y la hiedra centenaria que cubre parte de sus arcos de acceso. ¡Y que sería de Catí sin l’Avellà!. Este hermoso paraje, dedicado a la Mare de Déu de l’Avellà quien se dice le devolvió la vista y la salud a una anciana con las aguas del manantial, envuelve al viajero en calma y tranquilidad. Una paz que se verá aumentada si se decide entrar a la Casa de Baños y disfrutar de las propiedades curativas del agua del manantial de las que habla la historia popular.

La comarca del Alt Maestrat con su patrimonio histórico, arquitéctonico, etnológico, arqueológico y natural ofrece un entorno único, entre naturaleza virgen y vestigios del pasado, donde encontrar paz, calma y aire puro, y disfrutar de su rica gastronomía y sus exquisitas aguas minero medicinales. Recuperamos el equilibrio cuerpo-mente y disfrutamos del bienestar más especial en los encantadores municipios de: Albocàsser, Benassal, Catí, Culla, La Serratella, La Torre d'en Besora, Vilar de Canes y Tírig, entre un pasado vivo que lleva a un futuro sostenible.

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